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Centerview, Caracas y Washington: el mapa de poder detrás de la reestructuración de la deuda venezolana

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La firma elegida por Venezuela para negociar una de las mayores reestructuraciones soberanas del mundo reúne en su cúpula a figuras clave del establishment demócrata y republicano de Estados Unidos. Reuters reveló que el proceso se hizo sin una licitación abierta. Contexto.info reconstruyó la red de relaciones que conecta a Miraflores con Wall Street y Washington.

La administración venezolana encabezada por Delcy Rodríguez designó este mes a la firma estadounidense Centerview Partners como asesora financiera para la reestructuración de la deuda soberana y de PDVSA, una operación que podría superar los 150.000 millones de dólares y convertirse en una de las mayores renegociaciones financieras del planeta.

La información fue revelada por Reuters, que además aseguró —citando fuentes del ámbito financiero, diplomático y gubernamental— que la contratación se realizó sin un proceso competitivo formal, pese a tratarse de uno de los mandatos financieros más codiciados de las últimas décadas.

Según la agencia, firmas históricamente dominantes en restructuraciones soberanas como Lazard, Rothschild y Alvarez & Marsal no fueron formalmente invitadas a competir por el contrato.

La elección de Centerview ha despertado preguntas tanto en círculos financieros como políticos. No solo por el tamaño del negocio, sino por la red de relaciones personales, políticas y estratégicas que rodea a la firma y a varios de los actores involucrados en el proceso.

Porque esta historia no comienza en Caracas.

Y probablemente tampoco termina allí.

La deuda venezolana: un negocio financiero… y geopolítico

La reestructuración venezolana no es una negociación convencional entre acreedores y un país en crisis.

Desde 2017, Venezuela se encuentra en default sobre buena parte de su deuda internacional. Pero cualquier intento serio de renegociación depende inevitablemente de Washington.

Las sanciones estadounidenses, el control de la OFAC sobre licencias financieras, la jurisdicción de tribunales norteamericanos sobre litigios y el peso del sistema financiero estadounidense convierten a EE.UU. en un actor decisivo para cualquier acuerdo.

Reuters lo resumió en una frase clave: Washington mantiene una “amplia palanca” sobre la economía venezolana debido a su dominio sobre las finanzas globales y el mercado energético.

Eso implica que ninguna firma puede liderar una reestructuración venezolana de esta magnitud sin capacidad de interlocución política en Estados Unidos.

Y allí es donde Centerview comienza a destacar.

Centerview: una boutique financiera con acceso al poder

Fundada en 2006, Centerview Partners es una de las firmas de banca de inversión más influyentes de Wall Street.

Aunque mucho más pequeña que gigantes como Goldman Sachs o JPMorgan, la firma se especializa en asesorías de alto nivel para fusiones, adquisiciones y restructuraciones complejas.

Pero su verdadero activo parece ser otro: el acceso político.

La firma ha construido en los últimos años una estructura de asesores integrada por figuras de primer nivel del establishment estadounidense, tanto demócrata como republicano.

Entre ellos destacan dos nombres particularmente sensibles en el contexto venezolano: Rahm Emanuel y Reince Priebus.

Rahm Emanuel fue jefe de gabinete de Barack Obama, congresista demócrata y embajador de Estados Unidos en Japón. Centerview anunció oficialmente su regreso como senior advisor en abril de 2025, destacando su experiencia “navegando transformaciones globales y desafíos políticos”.

Un mes antes, en marzo, la firma había anunciado también la incorporación de Reince Priebus como senior advisor. Priebus fue jefe de gabinete de Donald Trump y presidente del Comité Nacional Republicano (RNC), uno de los principales arquitectos del Partido Republicano durante el ascenso político del trumpismo.

La coexistencia de Emanuel y Priebus dentro de la misma firma no parece casual.

Más bien refleja una estrategia evidente: construir acceso transversal a ambos polos del poder en Washington.

Mauricio Claver-Carone: el operador informal

Reuters identificó otro nombre clave en esta historia: Mauricio Claver-Carone.

La agencia aseguró que, aunque actualmente no ocupa un cargo oficial en el gobierno estadounidense, participó en conversaciones relacionadas con el proceso venezolano y expresó opiniones favorables sobre Centerview cuando fue consultado por funcionarios estadounidenses y venezolanos.

Claver-Carone negó haber promovido formalmente a la firma, pero dejó una frase particularmente reveladora:

“Queremos firmas estadounidenses que puedan trabajar con el gobierno de EE.UU., que hayan trabajado con el gobierno de EE.UU. y en las que se pueda confiar”

La declaración abre interrogantes inevitables.

Porque Claver-Carone no es un actor cualquiera.

Durante la primera administración Trump fue director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional y posteriormente presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Fue además uno de los funcionarios más influyentes en la política de máxima presión contra Nicolás Maduro.

Hoy dirige LARA Fund, un fondo enfocado en inversiones en energía, infraestructura y activos estratégicos en América Latina.

Reuters también reportó que el Departamento de Estado lo describió como una persona que “rutinariamente consulta y comparte percepciones” con funcionarios estadounidenses sobre asuntos regionales.

Es decir: sin ocupar un cargo formal, sigue siendo visto como un actor con acceso y capacidad de influencia en Washington.

Matthieu Pigasse y la conexión con Caracas

Del lado europeo emerge otro nombre determinante: Matthieu Pigasse.

Veterano banquero francés, ex Lazard y actual figura central de Centerview en restructuraciones soberanas, Pigasse lidera el equipo encargado del caso venezolano junto a Charles Albinet y Hamouda Chekir.

Pero hay un detalle especialmente importante.

Consultado por Reuters sobre cómo Centerview obtuvo el mandato, Pigasse respondió:

“Conozco a Delcy Rodríguez y he trabajado con ella durante los últimos 15 años”.

La frase permite entender que la relación entre la firma y el entorno político venezolano no surgió recientemente.

Pigasse, además de banquero, es una figura con fuerte presencia política y mediática en Francia. Fue funcionario del Ministerio de Finanzas francés y posteriormente construyó influencia en medios de comunicación europeos.

En otras palabras: Centerview no parece haber llegado únicamente como asesor técnico.

Llegó con relaciones previamente construidas.

Un proceso sin licitación formal

Uno de los puntos más delicados del reportaje de Reuters es la insistencia en que el proceso no habría tenido una competencia abierta.

La agencia citó a personas cercanas a la situación que calificaron como “inusual” la ausencia de una selección formal para una operación de semejante magnitud.

El gobierno venezolano respondió afirmando que sostuvo conversaciones con varias firmas y que Centerview se distinguió por: su experiencia; su comprensión del caso venezolano; y su relación histórica con el país.

Centerview, por su parte, aseguró que fue seleccionada por su experiencia en restructuraciones soberanas y negó tener vínculos financieros con Claver-Carone.

Hasta ahora no existe evidencia pública que permita afirmar irregularidades en la contratación.

Pero sí existe un conjunto de hechos verificables:

  • Ausencia de una licitación abierta;
  • Participación de figuras con fuerte influencia política en Washington;
  • Presencia de operadores cercanos al entorno Trump;
  • Una firma que ha reforzado deliberadamente sus conexiones con ambos partidos estadounidenses.

Caracas, Washington y la reapertura de Venezuela

El nombramiento de Centerview ocurre además en medio de un contexto político completamente distinto al de años anteriores.

En los últimos meses: Washington alivió sanciones; se reactivaron contactos diplomáticos, inversionistas internacionales comenzaron a regresar a Caracas; y fondos privados exploran oportunidades en petróleo, infraestructura, minería y bienes raíces.

Reuters describió hoteles de lujo en Caracas llenos de inversionistas discutiendo posibles negocios en la nueva etapa venezolana.

La restructuración de deuda aparece así como mucho más que un proceso financiero.

Es, potencialmente, la puerta de entrada para la reinserción de Venezuela en el sistema financiero internacional.

Y en el centro de esa operación quedó una firma profundamente conectada con el poder político estadounidense.

Lo que sí se sabe

Hasta ahora, los hechos documentados permiten afirmar que:

  • Centerview obtuvo uno de los contratos financieros más importantes del hemisferio
  • El proceso no tuvo una licitación abierta tradicional.
  • La firma reúne en su estructura a figuras de alto nivel tanto del Partido Demócrata como del Partido Republicano.
  • Mauricio Claver-Carone participó en conversaciones sobre Venezuela pese a no tener un cargo formal.
  • Washington conserva capacidad determinante sobre cualquier restructuración venezolana.

Lo que todavía no puede afirmarse es que la Casa Blanca haya intervenido directamente para favorecer a Centerview.

Pero la red de relaciones alrededor del caso deja una conclusión difícil de ignorar: En la nueva arquitectura financiera de Venezuela, Wall Street y Washington parecen estar mucho más cerca de Miraflores de lo que oficialmente se admite.


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