La primera vuelta presidencial de 2026 dejó una conclusión imposible de ignorar: las encuestas se equivocaron.
Con el 98,27% de las mesas informadas, Colombia confirmó este domingo que la disputa por la Casa de Nariño continuará en una segunda vuelta entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, pero con un resultado que pocos anticiparon durante la campaña.
De acuerdo con los datos preliminares de la Registraduría, Abelardo de la Espriella obtuvo 10.192.087 votos, equivalente al 43,22% de los sufragios válidos contabilizados hasta el momento. Iván Cepeda alcanzó 9.529.885 votos (40,41%), mientras que Paloma Valencia obtuvo 1.611.174 votos (6,83%) y Sergio Fajardo cerró la jornada con 992.510 votos (4,21%).
La participación ciudadana alcanzó los 23.584.311 votantes, reflejando el elevado interés que despertó una de las campañas más polarizadas de la historia reciente del país.
El gran derrotado de la noche: las encuestas
Más allá de los candidatos, la gran derrotada de esta primera vuelta parece ser la industria de la opinión pública.
Durante meses, prácticamente todas las firmas encuestadoras ubicaron a Iván Cepeda en el primer lugar de intención de voto. Algunas le otorgaban ventajas cómodas sobre sus adversarios; otras mostraban escenarios más ajustados, pero el denominador común era el mismo: Cepeda aparecía sistemáticamente como el ganador de la primera vuelta.
La posibilidad de una segunda vuelta siempre estuvo presente en los estudios demoscópicos, pero pocos anticiparon que Abelardo de la Espriella terminaría encabezando la votación nacional.
El resultado plantea preguntas inevitables sobre la capacidad de las encuestas para interpretar un electorado cada vez más volátil, más desconfiado y menos dispuesto a expresar públicamente sus preferencias políticas.
También abre el debate sobre la existencia de un voto silencioso que terminó manifestándose en las urnas, especialmente en favor de una candidatura que construyó buena parte de su narrativa precisamente contra el establecimiento político y mediático.
No es la primera vez que las encuestas fallan en Colombia ni en el mundo, pero la magnitud de la diferencia entre las expectativas generadas durante la campaña y el resultado conocido este domingo seguramente provocará una profunda revisión metodológica dentro del sector.
De la Espriella llega fortalecido
El primer lugar obtenido por Abelardo de la Espriella tiene un valor político que va mucho más allá de los números.
Durante buena parte de la campaña fue tratado por sectores políticos y mediáticos como un fenómeno electoral difícil de medir, una candidatura disruptiva cuya verdadera capacidad de movilización generaba dudas.
Las urnas parecen haber respondido esas preguntas.
Su discurso de autoridad, seguridad y confrontación directa con la clase política tradicional logró conectar con una porción significativa del electorado, permitiéndole llegar a la segunda vuelta con el impulso que otorga haber sido el candidato más votado de la primera ronda.
Sin embargo, la ventaja obtenida sobre Cepeda resulta relativamente estrecha para una elección que ahora exigirá ampliar apoyos más allá de su base natural de simpatizantes.
La segunda vuelta será una prueba distinta.
Cepeda sigue vivo y conserva opciones reales
Aunque el resultado representa un golpe para las expectativas generadas por las encuestas y por sectores del oficialismo, Iván Cepeda mantiene intactas sus posibilidades de alcanzar la Presidencia.
Los más de 9,5 millones de votos obtenidos confirman que la izquierda conserva una capacidad de movilización considerable y que el proyecto político iniciado por Gustavo Petro continúa contando con una base electoral sólida.
De hecho, la distancia entre ambos candidatos permite anticipar una segunda vuelta altamente competitiva.
Cepeda enfrentará ahora el desafío de ampliar su alcance hacia sectores moderados e independientes que no respaldaron al gobierno durante los últimos años, pero que podrían sentirse incómodos con algunas de las propuestas o el estilo político de su adversario.
La capacidad del candidato oficialista para construir nuevas alianzas será determinante durante las próximas semanas.
¿Hacia dónde irán los votos de Valencia y Fajardo?
La gran incógnita que emerge tras la primera vuelta está relacionada con el destino de los votos obtenidos por Paloma Valencia y Sergio Fajardo.
En conjunto, ambos candidatos suman más de 2,6 millones de votos, una cifra que podría resultar decisiva en una contienda donde la diferencia entre los dos finalistas es relativamente reducida.
Sin embargo, asumir que esos votos se trasladarán automáticamente hacia uno u otro candidato sería un error.
Los electores no son propiedades de los dirigentes políticos.
Aun así, resulta evidente que tanto De la Espriella como Cepeda intentarán seducir a esos sectores durante las próximas semanas.
En el caso de Valencia, la afinidad ideológica con posiciones de centroderecha y derecha podría convertir a buena parte de sus votantes en un objetivo natural para la campaña de De la Espriella. No obstante, las tensiones y diferencias que marcaron la relación entre ambas candidaturas durante la primera vuelta podrían dificultar una transferencia automática de apoyos.
Por el lado de Fajardo, tradicionalmente identificado con sectores de centro, el panorama parece todavía más abierto y complejo.
La campaña que comienza mañana
Aunque la primera vuelta acaba de concluir, la realidad política indica que la segunda vuelta comenzó esta misma noche.
Los próximos días estarán marcados por negociaciones, acercamientos, adhesiones y redefiniciones estratégicas.
De la Espriella intentará consolidar la narrativa de cambio que lo llevó a convertirse en el candidato más votado del país.
Cepeda buscará presentar la segunda vuelta como una elección entre dos visiones radicalmente distintas de Colombia, apelando al temor que genera en algunos sectores la posibilidad de un gobierno encabezado por el abogado barranquillero.
Todo indica que el país se encamina hacia una campaña aún más intensa que la que acaba de terminar.
Si la primera vuelta estuvo marcada por la polarización, la segunda promete profundizarla.
Un país dividido en dos grandes bloques
Los resultados conocidos este domingo parecen confirmar una tendencia que se venía observando desde hace varios años: Colombia se encuentra políticamente dividida en dos grandes bloques de dimensiones similares.
Por un lado, quienes respaldan la continuidad del proyecto político de izquierda que llegó al poder en 2022. Por otro, quienes consideran necesario un cambio de rumbo y buscan una alternativa distinta para los próximos años.
La diferencia relativamente estrecha entre los dos finalistas anticipa una definición abierta, impredecible y altamente competitiva.
Las encuestas fallaron al interpretar la primera vuelta.
Ahora comienza una nueva campaña donde prácticamente todo vuelve a empezar.
Desde Contexto.info continuaremos realizando seguimiento permanente a los resultados, los movimientos políticos, las alianzas y los escenarios que definirán quién ocupará la Casa de Nariño a partir del próximo 7 de agosto.







