La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó este viernes la Licencia General 51, una medida que autoriza determinadas transacciones relacionadas con oro de origen venezolano, incluyendo su exportación a Estados Unidos, su refinación en territorio estadounidense y su posterior reventa o reexportación. venezuela_gl51

La licencia introduce, por primera vez en años, un mecanismo formal que permite a empresas estadounidenses participar en la comercialización de oro venezolano dentro del sistema financiero estadounidense, aunque bajo condiciones estrictas y con un alto nivel de supervisión por parte de Washington.
Según el documento publicado por OFAC, las transacciones autorizadas incluyen actividades “ordinariamente incidentes y necesarias” para la exportación, compra, transporte y refinación de oro venezolano en Estados Unidos, siempre que sean realizadas por una empresa estadounidense establecida. venezuela_gl51

Sin embargo, el permiso está acompañado de una serie de condiciones que reflejan el cuidado con el que Washington busca manejar la apertura de este sector.
Los contratos que regulen estas operaciones deberán estar sujetos a la legislación de Estados Unidos, y cualquier disputa deberá resolverse en tribunales estadounidenses. Además, cualquier pago dirigido a entidades bloqueadas deberá depositarse en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro, conforme a disposiciones establecidas en una orden ejecutiva emitida en enero de este año. venezuela_gl51
En la práctica, esto significa que el comercio del oro venezolano podría reactivarse parcialmente, pero bajo un marco legal y financiero controlado por Washington.
La licencia también establece límites claros. El documento especifica que el permiso no autoriza actividades de minería, exploración o producción de oro dentro de Venezuela, ni la creación de empresas conjuntas para desarrollar proyectos mineros en el país.
La autorización se limita, por tanto, al comercio y procesamiento del metal, no a su extracción.
Otro elemento relevante es la dimensión geopolítica de las restricciones. La licencia prohíbe expresamente cualquier transacción en la que participen personas o empresas vinculadas a Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o entidades relacionadas con China, lo que sugiere que Washington busca evitar que el comercio del oro venezolano quede integrado en redes dominadas por rivales estratégicos.
La publicación de la licencia coincide con un momento en el que el sector minero venezolano vuelve a captar atención internacional.
Recientemente, la minera estadounidense Gold Reserve Ltd. confirmó que recibió una licencia de OFAC para negociar con el gobierno venezolano durante un período de 30 días. La información fue confirmada por Paul Rivett, vicepresidente ejecutivo de la empresa, en declaraciones citadas por Reuters.
Ver: Oro y CITGO: la doble apuesta de Gold Reserve sobre Venezuela
La coincidencia entre ambas decisiones sugiere que Washington está explorando una apertura gradual y controlada del comercio de oro venezolano, un sector que durante años estuvo prácticamente aislado del sistema financiero occidental debido a las sanciones.
Para Gold Reserve, el nuevo escenario podría tener implicaciones directas.
La compañía mantiene desde hace más de una década una compleja relación con Venezuela tras la revocación de su concesión sobre el proyecto aurífero Brisas, durante el gobierno de Hugo Chávez. Ese conflicto derivó en un arbitraje internacional que terminó con un laudo favorable para la empresa.
Desde entonces, Gold Reserve ha intentado recuperar el valor de sus activos vinculados a Venezuela a través de distintos mecanismos, incluyendo litigios internacionales y el proceso judicial en Delaware que podría derivar en la venta forzada de Citgo Petroleum, uno de los activos más importantes del Estado venezolano en el exterior.
La propia empresa ha señalado en su comunicación corporativa que busca “monetizar su experiencia y activos en Venezuela —principalmente recursos de oro y cobre— y perseguir su participación en Citgo Petroleum en el proceso de venta forzada en Delaware”.
En ese contexto, la Licencia General 51 puede interpretarse como una pieza más dentro de un movimiento más amplio de Washington para reorganizar su relación con los recursos venezolanos.
Por un lado, Estados Unidos mantiene el régimen de sanciones que limita las operaciones del gobierno venezolano. Pero, al mismo tiempo, comienza a habilitar canales específicos y controlados que permiten a empresas estadounidenses participar en sectores estratégicos.
La medida también coincide con la reciente visita a Caracas del secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, quien sostuvo reuniones con autoridades venezolanas y representantes del sector privado.
Según informó la Embajada de Estados Unidos en Caracas, Burgum abordó durante su visita no solo el futuro del petróleo venezolano sino también el desarrollo de “un sector minero legítimo y cadenas de suministro seguras de minerales críticos”, en momentos en que Washington busca reducir su dependencia de proveedores dominados por China.
En ese contexto, Venezuela —con grandes reservas de oro y otros minerales estratégicos en regiones como el Arco Minero del Orinoco— vuelve a aparecer como una pieza potencialmente relevante en la reconfiguración global de las cadenas de suministro de recursos naturales.
La Licencia General 51 no implica todavía un regreso pleno de las empresas estadounidenses al sector minero venezolano.
Pero al abrir una vía legal para el comercio de oro venezolano bajo supervisión estadounidense, el documento sugiere que Washington comienza a explorar una nueva etapa en su relación con los recursos minerales del país, una etapa en la que compañías como Gold Reserve podrían volver a desempeñar un papel central.







