La estrategia financiera que Estados Unidos ha diseñado alrededor del petróleo venezolano acaba de dar un paso clave: los ingresos por la venta de crudo ya no se están canalizando a través de una cuenta en Qatar, sino que ahora van directamente a cuentas administradas por el Departamento del Tesoro estadounidense, según confirmó el secretario de Energía, Chris Wright.
Este movimiento, anunciado este 27 de febrero de 2026, marca una transición después de que Washington asumiera el control efectivo de las exportaciones petroleras de Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro en enero.
La ruta financiera: fuera Qatar, dentro del Tesoro
Desde principios de año, la administración de Donald Trump había previsto un mecanismo para proteger los ingresos petroleros venezolanos de posibles embargos judiciales de acreedores, y para ello se creó en Doha una cuenta de depósito controlada por Estados Unidos en Qatar. Ese “filtro” funcionó como un canal neutral para recibir los petrodólares antes de cualquier transferencia.
Pero esa etapa ha terminado.
“Los ingresos ya no están siendo canalizados a través de una cuenta en Qatar”
dijo Wright, señalando que ahora los fondos van a cuentas del Tesoro de Estados Unidos bajo un esquema diseñado para protegerlos de acreedores y litigios internacionales.
El cambio se da luego de un decreto ejecutivo estadounidense con el objetivo de blindar estos fondos frente a demandas de acreedores por deudas pendientes de Venezuela.
Un proceso con múltiples etapas
Antes de este cambio definitivo, Reuters había documentado que el gobierno estadounidense ya había comenzado a comercializar el crudo venezolano y que todos los ingresos por esas ventas se liquidarían en cuentas controladas por Washington, aunque inicialmente esto implicaba el uso de intermediarios financieros internacionales.
La lógica detrás de ello fue clara: depositar inicialmente los ingresos en Estados Unidos podría haber expuesto esos recurso a embargos o reclamos de acreedores venezolanos, un riesgo que se quiso minimizar con la cuenta en Qatar.
Más de mil millones y nuevas proyecciones
Las exportaciones petroleras bajo el nuevo régimen ya han superado los 1.000 millones de dólares en ingresos, y Estados Unidos proyecta que las ventas podrían alcanzar 2.000 millones para finales de febrero de 2026 en virtud de un acuerdo clave con Caracas.
Comercializadoras internacionales como Vitol y Trafigura, así como empresas como Chevron —socios tradicionales de PDVSA—, están participando en la normalización de las exportaciones, con destino a refinerías en Estados Unidos, Europa y Asia.
Un debate político con Washington observando
El manejo de los fondos a través de una cuenta en Qatar no estuvo exento de críticas. Legisladores demócratas en el Congreso, encabezados por figuras como Gregory Meeks, solicitaron a la administración estadounidense documentación sobre el hecho de que los ingresos petroleros venezolanos se hayan canalizado a través de una cuenta offshore en Qatar, calificando el mecanismo como “novedoso” y exigieron mayor transparencia y supervisión.
Estos cuestionamientos se dieron incluso cuando la estrategia era claramente temporaria: proteger los ingresos de reclamaciones legales mientras se consolidaba un nuevo marco económico para Venezuela.
Trump y Venezuela: visita posible, pero sin fecha
En la rueda de prensa en Texas donde se anunció el traslado de los fondos, Wright también abordó la posibilidad de una visita presidencial estadounidense a Venezuela.
A pesar de que el presidente Donald Trump no tiene planes de viajar al país sudamericano en este momento, el secretario de Energía sostuvo que:
“No tiene planes de visitar Venezuela en este momento, pero ciertamente es una posibilidad muy real.”
Esto abre la puerta a futuros encuentros diplomáticos en el marco de relaciones económicas cada vez más profundas y complejas entre los dos países.
Hacia un nuevo modelo petrolero
La transición de Qatar al Tesoro estadounidense simboliza una transformación más amplia del manejo de los ingresos petroleros de Venezuela, reflejando no solo una administración de los fondos más directa por parte de Washington, sino también un replanteamiento de soberanía económica en medio de tensiones políticas y legales globales.
Es un proceso que no solo modifica la ruta de los petrodólares, sino que también reconfigura la relación entre la economía venezolana y la supervisión estadounidense, con preguntas abiertas sobre la sostenibilidad de estos mecanismos en el largo plazo.







