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La reciente renovación de la licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos para Monómeros Colombo Venezolanos S.A., con sede en Barranquilla, vuelve a colocar a la petroquímica en el centro del tablero económico y político del Caribe colombiano.

El documento emitido el 4 de marzo de 2026 autoriza nuevamente las operaciones de la empresa dentro del sistema financiero internacional, luego de que su licencia anterior venciera en junio de 2025, lo que había restringido su capacidad de transacciones con bancos y proveedores internacionales.

Pero más allá del aspecto jurídico, la decisión abre una nueva etapa para la compañía: reconfigura las posibilidades de inversión, mantiene viva la discusión sobre una eventual venta y plantea interrogantes sobre su impacto en el agro colombiano y el comercio con Venezuela.

Una empresa estratégica para el agro colombiano

Monómeros es una pieza relevante dentro de la cadena de fertilizantes del país. Desde su complejo petroquímico en Barranquilla tiene capacidad para producir alrededor de 1,3 millones de toneladas anuales de insumos agrícolas, entre fertilizantes y productos químicos industriales.

Históricamente, la empresa ha sido uno de los proveedores clave para cultivos como:

  • arroz
  • maíz
  • palma
  • caña de azúcar
  • café

En un país donde el costo de los fertilizantes ha sido un factor crítico para la rentabilidad del agro —especialmente tras la crisis global de precios entre 2021 y 2023—, la estabilidad de Monómeros tiene implicaciones directas sobre el abastecimiento interno.

Sin embargo, la licencia de OFAC no cambia de inmediato el panorama productivo del agro colombiano.

La razón es simple: Monómeros nunca dejó completamente de operar, aunque sí lo hizo con restricciones financieras severas.

Lo que sí cambia ahora es otra cosa: la capacidad de la empresa para integrarse nuevamente al sistema financiero global.

Lo que realmente cambia con la licencia

El principal efecto de la nueva autorización estadounidense es operativo.

La licencia permite:

  • volver a trabajar con bancos internacionales
  • realizar transacciones financieras globales
  • pagar proveedores y recibir financiamiento comercial

Esto podría facilitar:

  1. compra de materias primas
  2. acuerdos comerciales con proveedores internacionales
  3. acceso a crédito para capital de trabajo

En otras palabras, la licencia reduce el riesgo financiero para proveedores y socios comerciales.

Sin embargo, la autorización también incluye una condición clave:
los ingresos que puedan terminar en manos de entidades sancionadas deben depositarse en cuentas administradas por el Tesoro de Estados Unidos.

Esto significa que, aunque Monómeros puede operar, sus flujos financieros quedan bajo supervisión indirecta de Washington.

¿Cambia el panorama de una posible venta?

La discusión sobre el futuro accionario de Monómeros lleva varios años en desarrollo.

En 2025, la empresa Nitrofert Asset Management S.A.S. intentó avanzar en la compra de activos de la petroquímica. Pero la operación fue bloqueada por la Superintendencia de Sociedades de Colombia.

El regulador concluyó que la propuesta no demostraba beneficios claros para la empresa y carecía de información suficiente sobre la operación.

Además, Nitrofert era una compañía recién constituida y sin capital pagado, lo que generó dudas sobre su capacidad real para asumir la operación.

Ese intento fallido no fue el único.

En los últimos años han circulado tres posibles rutas para el futuro de Monómeros:

1. Venta a inversionistas privados

Fue la alternativa que intentó explorarse con Nitrofert y otros grupos del sector fertilizantes.

Sin embargo, el principal obstáculo ha sido doble:

  • la supervisión de Supersociedades
  • las sanciones estadounidenses sobre su accionista, la estatal venezolana Pequiven.

2. Compra por parte de Ecopetrol

El gobierno colombiano ha explorado la posibilidad de que Ecopetrol participe en la empresa o la adquiera parcialmente para fortalecer la producción nacional de fertilizantes.

El problema hasta ahora ha sido el mismo: las sanciones estadounidenses.

Incluso en 2025 se confirmó que esas restricciones impedían a Ecopetrol avanzar en una adquisición directa de la empresa.

La nueva licencia podría abrir nuevamente ese debate, aunque no elimina todos los obstáculos regulatorios.

3. Mantener la estructura actual

La tercera opción, y la que ha prevalecido hasta ahora, es que Monómeros continúe operando como filial de la petroquímica venezolana Pequiven.

En este escenario, la licencia simplemente permite su funcionamiento bajo supervisión internacional, sin alterar el control accionario.

¿Hay nuevas oportunidades de negocio en Colombia?

En el corto plazo, las oportunidades de negocio derivadas de la licencia son más financieras que productivas.

Las principales posibilidades están en tres frentes:

Financiamiento

Con acceso a banca internacional, Monómeros podría:

  • renegociar deudas
  • acceder a créditos comerciales
  • recuperar líneas de financiamiento con proveedores.

Contratos de suministro

Empresas agrícolas y distribuidores podrían beneficiarse de mayor estabilidad en el suministro de fertilizantes.

Esto es relevante en un mercado donde buena parte de los fertilizantes son importados.

Asociaciones industriales

La normalización financiera abre la puerta a alianzas estratégicas con empresas petroquímicas o energéticas, algo que el propio gobierno colombiano ha mencionado en el pasado.

¿Puede Monómeros exportar hacia Venezuela?

Aquí el panorama es más complejo.

En teoría, la empresa podría exportar fertilizantes a Venezuela, dada la reactivación del comercio bilateral entre ambos países.

Pero en la práctica existen tres obstáculos:

  1. Las sanciones estadounidenses a entidades venezolanas.
  2. La obligación de rastrear las transacciones financieras bajo la licencia OFAC.
  3. La capacidad de pago del mercado venezolano.

Por ello, aunque el comercio es posible en ciertos escenarios, no es todavía un mercado sencillo ni inmediato.

Impacto real en el agro colombiano

Desde el punto de vista agrícola, la licencia no representa un cambio radical inmediato.

No hay señales de que:

  • aumente significativamente la producción
  • se reduzcan de inmediato los precios de fertilizantes
  • o cambie la estructura del mercado.

Sin embargo, sí aporta un factor importante: estabilidad.

La posibilidad de que Monómeros vuelva a operar con normalidad financiera reduce el riesgo de interrupciones en el suministro.

Y en un país donde el costo de fertilizantes puede representar hasta 30-40 % de los costos de producción agrícola, cualquier estabilidad en ese mercado es relevante.

Una empresa atrapada entre la política y el mercado

Monómeros es hoy una empresa que opera en tres dimensiones simultáneas:

  • industrial: producción de fertilizantes para el agro colombiano
  • geopolítica: sanciones y control financiero de EE. UU.
  • política regional: relaciones entre Colombia y Venezuela.

La nueva licencia de OFAC no resuelve esas tensiones.

Pero sí garantiza algo fundamental: la empresa podrá seguir operando al menos hasta 2028.

Y en el mundo de las sanciones internacionales, esa previsibilidad es, por sí sola, un activo económico.


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