En un movimiento que parece coordinado con la nueva etapa de acercamiento político, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitió este 24 de marzo de 2026 la Licencia General No. 53. La medida no es un levantamiento total de las sanciones, pero funciona como un «salvoconducto financiero» que permite a las misiones diplomáticas de Venezuela volver a operar formalmente dentro del sistema bancario estadounidense


Este ajuste administrativo de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ocurre en sincronía con el anuncio desde Caracas de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sobre el envío de una delegación diplomática a Washington esta misma semana. La misión tiene como objetivo formalizar diálogos directos y buscar una «seguridad jurídica permanente» que sustituya el actual modelo de licencias temporales.
El fin del bloqueo operativo
Hasta ahora, las delegaciones venezolanas en EE. UU. y ante organismos internacionales enfrentaban severas dificultades para tareas tan básicas como pagar servicios o manejar nóminas. Con la nueva licencia, Washington autoriza:
- Acceso Bancario Total: Las instituciones financieras de EE. UU. tienen luz verde para abrir cuentas, procesar transferencias de fondos y extender líneas de crédito a favor de las misiones y sus empleados.
- Sostenimiento Logístico: Se autoriza el pago por bienes y servicios necesarios para la conducción de los asuntos oficiales de las sedes diplomáticas.
- Normalización de la Vida Privada: Los funcionarios y sus familiares residentes en EE. UU. podrán realizar compras y contratar servicios para su uso personal, garantizando su estabilidad básica mientras dure su misión.
Las restricciones que permanecen
A pesar de la apertura, el Departamento del Tesoro mantiene salvaguardas que limitan el alcance de la propiedad venezolana en suelo norteamericano. La Licencia 53 prohíbe estrictamente cualquier transacción relacionada con la compra, venta o financiamiento de bienes raíces. Esto significa que la delegación entrante podrá operar financieramente para su estancia y funciones, pero tiene las manos atadas frente al mercado inmobiliario.
Asimismo, los bienes adquiridos bajo este esquema tienen prohibida la reventa. Washington vigilará que los recursos se utilicen exclusivamente para el funcionamiento de las sedes o el consumo doméstico de los diplomáticos.
Un gesto de pragmatismo
La emisión de esta licencia el mismo día que se anuncia el viaje de la delegación venezolana sugiere una voluntad de Washington por facilitar la logística de los próximos encuentros. Mientras Caracas pone sobre la mesa sus reservas de recursos naturales y la necesidad de inversiones estables, EE. UU. responde aceitando la maquinaria administrativa que permitirá a los diplomáticos venezolanos sentarse a negociar con una operatividad mínima garantizada en la capital estadounidense.







