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5 de mayo de 2026

La batalla digital presidencial en Colombia 2026: volumen, rechazo y polarización

14 de mayo de 2026
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Durante los últimos siete días, la conversación digital sobre la carrera presidencial colombiana mostró tres fenómenos simultáneos: una enorme capacidad de amplificación de los discursos más confrontacionales, un ecosistema altamente negativo en términos emocionales y una competencia todavía marcada más por la polarización que por propuestas programáticas.

Los reportes de social listening elaborados con Talkwalker y Hootsuite sobre las conversaciones alrededor de Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia permiten observar cómo se está configurando la contienda digital rumbo a 2026.

El dato más importante: nadie domina emocionalmente la conversación

El primer hallazgo es contundente: los tres candidatos registran niveles muy altos de sentimiento negativo.

En el cara a cara entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, Cepeda obtiene 335,7 mil menciones y Abelardo 322 mil, prácticamente un empate técnico en volumen conversacional.

Pero el problema para ambos está en la percepción:

  • Iván Cepeda registra 72,4 % de sentimiento negativo.
  • Abelardo de la Espriella alcanza 76,2 % de sentimiento negativo.

En la comparación Cepeda–Paloma Valencia, los niveles también son extraordinariamente altos:

  • Cepeda: 72,4 % negativo.
  • Paloma Valencia: 73,7 % negativo.

Y en el enfrentamiento entre Abelardo y Paloma:

  • Abelardo: 76,3 % negativo.
  • Paloma: 73,7 % negativo.

Eso significa que la conversación política digital colombiana hoy no está organizada alrededor de entusiasmo ciudadano, sino alrededor de rechazo, confrontación y miedo político.

En otras palabras: los candidatos están movilizando más emociones defensivas que adhesiones positivas.

Abelardo de la Espriella domina el engagement, pero también concentra el mayor rechazo

El fenómeno más interesante de la semana es Abelardo de la Espriella.

Aunque no lidera claramente en volumen bruto de menciones frente a Cepeda, sí domina ampliamente en interacciones.

Contra Cepeda:

  • Abelardo: 3,8 millones de interacciones.
  • Cepeda: 2,4 millones.

Contra Paloma:

  • Abelardo: 3,8 millones.
  • Paloma: 1,4 millones.

Esto revela algo clave: Abelardo genera mucho más movimiento emocional y viralidad que sus competidores.

Sin embargo, esa capacidad de movilización tiene un costo reputacional enorme.

Los temas negativos asociados a él estuvieron dominados por:

  • acusaciones de misoginia,
  • confrontaciones con periodistas,
  • cuestionamientos sobre autoritarismo,
  • controversias personales,
  • y debates sobre fracking y radicalización política.

La entrevista en Noticias Caracol fue el gran detonante digital de la semana. Los contenidos más virales de todo el ecosistema giraron alrededor de sus respuestas a periodistas y de clips polémicos ampliamente compartidos en X.

Eso permite concluir algo políticamente relevante:

Abelardo hoy parece estar construyendo una estrategia de hiperpolarización digital similar a modelos internacionales de derecha confrontacional: mucho alcance, alta viralidad, fuerte identidad emocional y enorme resistencia negativa.

Es decir, un candidato diseñado para dominar la conversación, incluso cuando esa conversación sea adversa.

Iván Cepeda tiene mayor estabilidad narrativa, pero sigue atrapado en el imaginario Petro–FARC

Iván Cepeda muestra otra dinámica.

En volumen, es el candidato más consistente:

  • 335,8 mil menciones frente a Paloma.
  • 335,7 mil frente a Abelardo.

Además, el reporte detecta una conversación más ideológica y estructurada alrededor de su figura:

  • apoyo explícito a Cepeda,
  • debates sobre “capitalismo social”,
  • continuidad del petrismo,
  • movilización de izquierda,
  • y discusiones sobre el legado político progresista.

Sin embargo, el problema central de Cepeda sigue siendo el mismo que históricamente ha perseguido a la izquierda colombiana: la asociación permanente con las FARC, la violencia y el miedo al “castrochavismo”.

El listening identifica entre los principales focos negativos:

  • asociación con las FARC,
  • acusaciones de manipulación,
  • dudas sobre financiación,
  • y temor a una sucesión de Gustavo Petro.

De hecho, muchos de los contenidos virales más fuertes contra Cepeda no nacen de ataques directos a él, sino del temor a que represente una continuidad ideológica del actual gobierno.

Eso es políticamente importante porque indica que la conversación digital todavía no percibe a Cepeda como una figura completamente autónoma del petrismo.

Paloma Valencia aparece más institucional, pero menos dominante digitalmente

Paloma Valencia tiene un comportamiento digital distinto.

Su conversación muestra:

  • menor agresividad viral,
  • menos escándalos,
  • y una narrativa más ligada al uribismo tradicional y a temas programáticos.

Pero eso también parece traducirse en menor capacidad de imponerse en el ecosistema digital.

Frente a Cepeda:

  • 171,5 mil resultados versus 335,8 mil.

Frente a Abelardo:

  • 171,5 mil versus 322,1 mil.

En engagement queda todavía más atrás:

  • 1,4 millones frente a 3,8 millones de Abelardo.

Paloma conserva un alcance potencial gigantesco —8,4 billones en ambos reportes—, incluso superior al de sus rivales.

Pero el listening muestra que ese alcance no se traduce necesariamente en centralidad narrativa.

Es decir: Paloma tiene presencia institucional y visibilidad mediática, pero hoy no parece marcar el ritmo emocional de la conversación.

X sigue siendo el verdadero campo de batalla político

Los reportes muestran algo que ya se intuía: la conversación presidencial colombiana está ocurriendo fundamentalmente en X.

Iván Cepeda vs Abelardo De La Espriella
Iván Cepeda vs Paloma Valencia
Paloma Valencia vs Abelardo De La Espriella

Los contenidos más virales de toda la semana provienen de:

  • publicaciones políticas,
  • ataques,
  • memes,
  • confrontaciones,
  • clips de entrevistas,
  • y opiniones altamente emocionales.

Además, aparecen constantemente actores como:

  • Gustavo Bolívar,
  • Gustavo Petro,
  • influencers políticos,
  • cuentas ideológicas,
  • medios digitales,
  • y creadores de contenido polarizante.

La conversación política digital colombiana ya no está dominada únicamente por medios tradicionales.

Está siendo moldeada por:

  • microviralidad,
  • clips emocionales,
  • narrativas instantáneas,
  • y comunidades digitales altamente ideologizadas.



La conversación digital presidencial en Colombia dejó esta semana una conclusión contundente: la visibilidad no necesariamente equivale a fortaleza política.

Abelardo de la Espriella fue, sin duda, el gran protagonista del ecosistema digital. Dominó las interacciones, concentró los contenidos más virales y logró monopolizar durante varios días la conversación pública en redes sociales, especialmente tras su entrevista en Noticias Caracol y las controversias que surgieron alrededor de ella. Su capacidad para generar impacto emocional es hoy superior a la de sus competidores y confirma que entendió una de las reglas centrales de la política contemporánea: en redes, quien provoca emociones domina la agenda.

Pero esa victoria tuvo un costo reputacional enorme. Abelardo cerró la semana con los niveles más altos de negatividad entre los tres aspirantes analizados. Es decir, consiguió que el país hablara de él, aunque buena parte de esa conversación estuviera marcada por rechazo, polémica y confrontación.

Iván Cepeda, por su parte, tuvo una semana menos estridente, pero políticamente más sólida. Logró sostener prácticamente el mismo volumen de conversación que Abelardo, aunque con una dinámica distinta: menos centrada en el escándalo y más vinculada a identidad ideológica, movilización política y respaldo orgánico en redes. Su conversación digital mostró una estructura más cohesionada, con apoyos visibles y una narrativa que conecta continuidad política con expectativa de poder. Sin embargo, sigue atrapado en el principal obstáculo de la izquierda colombiana: la asociación permanente con Gustavo Petro, las FARC y el miedo al continuismo.

Paloma Valencia quedó en un terreno más complejo. Conserva visibilidad, alcance y reconocimiento, pero perdió centralidad en la conversación. No logró imponer agenda ni producir los momentos digitales más determinantes de la semana. Terminó absorbida por la confrontación entre Cepeda y Abelardo, algo particularmente delicado en un entorno donde la política digital premia más la capacidad de generar conversación que la moderación discursiva.

Y quizás ahí está la principal señal que dejan estos siete días de campaña digital: Colombia ya entró en una fase electoral profundamente emocional, donde las redes sociales no están premiando necesariamente las propuestas más estructuradas, sino los discursos capaces de activar indignación, identidad, miedo o adhesión inmediata.

Si hubiera que resumir políticamente la semana, la fotografía es clara: Abelardo de la Espriella fue el candidato más visible; Iván Cepeda, el más consistente políticamente; y Paloma Valencia, la menos determinante dentro de la conversación digital presidencial.


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